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Andrei Serbin Pont – El Mundo Ante las Atrocidades Masivas

24 enero 2015 No Comment

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*Andrei Serbin Pont – Publicado en DEF Nro 100: http://www.upersmedia.com/revistas/DEF/100/#156

Durante la Cumbre Mundial de 2005, los Estados miembros de la ONU adoptaron el principio de Responsabilidad de Proteger(RdeP) por medio de la inclusión de los párrafos 138 y 139 en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, marcando un hito en el desarrollo del principio y su aplicabilidad en el sistema internacional. La RdeP se basa en tres pilares fundamentales. El primer pilar establece que los Estados tienen la responsabilidad de proteger a sus poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y la limpieza étnica. El segundo pilar establece la que comunidad internacional tiene la responsabilidad de alentar y ayudar a los Estados a ejercer esa responsabilidad. Y el tercer pilar plantea la responsabilidad de la comunidad internacional de usar los medios diplomáticos, humanitarios y otras herramientas necesarias para proteger a las poblaciones de los crímenes mencionados. Si resulta evidente que un Estado no protege a su población la comunidad internacional debe estar dispuesta a adoptar medidas colectivas para hacerlo, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Durante los años siguientes a la Cumbre Mundial de 2005, el debate en torno a la RdeP continúo desarrollándose aunque con un énfasis por parte de algunos Estados en el pilar tres, y sin esfuerzos concretos dirigidos a la prevención como lo enmarcado por los pilares uno y dos. Como resultados vimos la intervención Libia basada en las resoluciones 1970 y 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que permitió el empleo de medios militares con el objetivo de detener las atrocidades que se estaban cometiendo en ese país. Esta intervención ha sido interpretada como uno de los mayores fracasos de la RdeP, porque a pesar de basarse en las premisas fundamentales del principio, fue manipulada y resultó en una operación de cambio de régimen con una gran pérdida de vidas humanas y la continuación del estado de anarquía y conflicto que afecta al país hasta el día de hoy.

El desafío más reciente para la RdeP ha sido el conflicto en Siria, un caso que ha demostrado las limitaciones de depender del Consejo de Seguridad lo que ha tenido como resultado la inacción de la comunidad internacional, permitiendo el escalamiento de conflicto, su evolución en una guerra civil, y su prolongación hasta la actualidad.

En América Latina, se pueden identificar tres tendencias principales en cuanto a la interpretación del principio. En una primera categoría encontramos a los denominados “campeones”, que han tenido un rol importante en la promoción del principio para su adopción a nivel internacional. En este grupo se destacan Guatemala, Costa Rica, Chile y México, entre otros. En un segundo grupo encontramos los “críticos” como Venezuela, Cuba y Ecuador, que cuestionan la RdeP al percibir el principio como una herramienta de intervencionismo que facilita la violación de la soberanía nacional. Y un tercer grupo se caracteriza por ser la “zona gris”, donde encontramos a Brasil y Argentina, con posturas que muestran por momentos apoyo al principio y su valor en la prevención y acción en contra de la perpetración de atrocidades masivas, pero a su vez expresan preocupación en torno a su aplicación y su posible manipulación. En el caso de Brasil, se destaca su propuesta de Responsabilidad al Proteger presentada en 2011, que enfatiza los aspectos de prevención, la necesidad de agotar todos los medios pacíficos, la aprobación del Consejo de Seguridad de toda acción de uso de fuerza y que las acciones armadas deben ser proporcionales y limitadas a los objetivos establecidos.

A pesar de los cuestionamientos que existen en torno a la RdeP, hay un consenso generalizado en cuanto a su valor como herramienta para fortalecer capacidades preventivas como las presentes en los pilares uno y dos. Hoy, después de las experiencias mencionadas, los esfuerzos por parte de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y organismos multilaterales están enfocados en la creación de capacidades preventivas basadas en la identificación de posibles escenarios de atrocidades masivas, y en actuar sobre los mismos para evitar llegar al punto en el que estalla la violencia y las alternativas pacíficas y diplomáticas han sido agotadas. Este alejamiento del énfasis sobre el pilar tres es clave no solo en el desarrollo de capacidades preventivas, sino también en permitir un más amplio apoyo al principio, en especial por parte de aquellos países que desconfían de su posible manipulación para facilitar intervenciones. Este es uno de los mayores avances en la RdeP en los últimos 9 años, permitiendo dejar en un segundo plano el pilar tres, y enfocarse en soluciones basadas abordajes preventivos que traten causas estructurales de la violencia con un enfoque multiactoral y multidimensional para tratar con situaciones problemáticas antes de que se conviertan en casos de violaciones masivas de los derechos humanos. La RdeP ha reconfigurado el debate en torno a la soberanía, poniendo en primer lugar la protección de las poblaciones, lo que nos es de suma importancia en tiempos de violencia como la ejercida por ISIS en Iraq y Siria, los carteles en México o el gobierno en Myanmar, entre otros casos críticos, donde necesitamos de herramientas para resguardar los derechos humanos.

*Analista internacional especializado en política externa, defensa, seguridad y derechos humanos.

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